Emprendedorismo y empleo juvenil
 
¿Y si la llave de la formalidad y la inclusión está en poder de los jóvenes?

Fomentando el emprendimiento, los países de la región pueden incrementar el capital humano, bajar la informalidad, combatir el desempleo juvenil y atraer capitales. Los millennials que emprenden son socialmente responsables y buscan habitar un mundo sostenible

América Latina está viviendo una verdadera revolución emprendedora. Muchos jóvenes de las principales ciudades de nuestra región están desafiando al futuro.

Si analizamos profundamente el tema, observaremos que están desafiando el presente. En una columna anterior establecí que la Generación Y se destaca por sus creencias, aspiraciones y actitudes diferentes a las de las generaciones precedentes. No confía en el status quo. Pretende transformar una realidad que les es esquiva, poco sólida, líquida, en términos de Zygmunt Bauman.

El contexto para ellos es muy duro: el desempleo juvenil sigue siendo muy alto y la informalidad laboral juvenil supera el 60%. Muchos quieren crear sus propias empresas y pretenden que estas organizaciones sean diferentes. Un gran número de jóvenes no desea trabajar en organizaciones tradicionales. Otros, simplemente, no pueden.

Los jóvenes ya representan un tercio de la fuerza laboral empleada por las 500 empresas más grandes de América Latina y su participación en el mercado aumenta diariamente. Se muestran exigentes en sus primeros empleos y sus prácticas profesionales.

Tal como he planteado, para los jóvenes es preocupante lo concerniente a los recursos no renovables y el cambio climático; la huella de carbono y la huella hídrica forman parte de sus inquietudes. Creen en valores asociados a la cooperación, a compartir socialmente recursos, a las tecnologías de comunicación que reducen el costo de encontrar y hacer transacciones entre individuos en tiempo real. Los jóvenes han encontrado los modelos en los que pueden actuar como una comunidad que se autorregula a través de la construcción de una reputación basada en calificaciones de las fuentes más confiables: ellos mismos.

Pero, ¿qué sucede en el actual mundo del trabajo?

La tasa de desempleo en las economías avanzadas se redujo en los últimos años, con un declive marcado en Estados Unidos y un ritmo más lento en la zona del euro. Se espera que esa tendencia se mantenga. En contraste, se espera un aumento de la tasa de desempleo en las economías emergentes durante este año.

En América Latina se prevé que el desempleo de la región sea de casi un 8%, más de 2 puntos porcentuales por encima del nivel de hace dos años. Este aumento abrupto responde a las recesiones de las economías grandes de la región, como Brasil

Tanto el BID como el FMI señalan que el vínculo entre crecimiento y empleo varía considerablemente entre los países de la región. El coeficiente de Okun nos muestra la relación histórica estimada entre el empleo y el crecimiento del PIB. Así, en Brasil y Venezuela, un aumento de 1 punto porcentual del crecimiento implica una disminución de 0,2 puntos porcentuales de la tasa de desempleo; mientras que en Argentina, el impacto es de aproximadamente la mitad. Por ende, es mucho lo que hay que crecer para generar impacto en el empleo

Restaurar los mercados laborales de América Latina implica recuperar un crecimiento más sólido y aplicar medidas focalizadas a remover las barreras a la creación de empleos en el sector privado. La cantidad de barreras es directamente proporcional a la cantidad de increíbles oportunidades que tiene la región.

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staffingamericalatina.com Fuente:
 
2016-06-15