EL ARTE DE SER SIEMPRE UN APRENDIZ
 
Por Pedro Ibieta Silva

Una de las leyes indiscutibles del universo es que donde una cosa termina suele comenzar algo nuevo. Puede ser un capricho de la naturaleza, tan discutible como otros tantos, como respirar por la nariz, como la caída del pelo o la facilidad con la que se acumula suciedad en las uñas. Seguramente es esa la razón, entre otras, que cada vez que me siento cerrando un ciclo, no puedo evitar preguntarme por el siguiente, por el que se abre, un poquito después. ¿Será un camino único, indiscutible, o habrá elección? ¿Se abrirán dos, tres o más alternativas? ¿Ofrecerá una vuelta atrás?

El año pasado cumplí 40 años, nació mi segunda hija y tuve la oportunidad de hacer un viaje a lugares desconocidos de mi ser en el ACP 2012. Créanme que esta coyuntura de hechos hicieron germinar en mí nuevas preguntas, otras miradas a mi historia y, por supuesto, también nuevas posibilidades sobre el manoseado tópico de que la vida comienza a los cuarenta.

Cuento todo esto porque me declaro un Aprendiz, así como lo leen. Soy un aprendiz de cuarenta años y confieso que ésta no ha sido una declaración fácil de hacer, mucho menos cuando pienso que en los tiempos que corren el concepto que se tiene del aprendiz está considerablemente denostado y tergiversado. Habitamos un mundo de ?compra-venta?, en el que se nos exige hacernos auto-publicidad y vender nuestros activos de conocimiento para ser respetados o contratados. Y claro, no es de lo más razonable en el mercado actual plantearse diciendo? ?Soy un aprendiz de todo, un maestro de nada, sé de algunas materias, cargo con mis experiencias y estoy muy interesado en aprender??

Pues bien, dicho lo anterior, y si tienes ganas de seguir leyendo el texto de un aprendiz, te invito comenzar por el origen etimológico de aprender:

La palabra ?aprender? viene del latín apprehendere, compuesto por el prefijo ad ? (hacia) y el verbo prehendere (atrapara, agarrar) y se relaciona con la acción que hace un gato cuando persigue un ratón, un policía cuando persigue a un criminal o un estudiante cuando persigue conocimiento. Prehendere se vulgarizó a prendere y de ahí a palabras como ? Aprendiz: Persona que captura conocimientos de alguien más.

A la luz de esta definición, asumiendo que obligatoriamente capturamos conocimiento de nuestros padres, me aparecen infinitas preguntas como: ¿Al nacer somos aprendices?, ¿Alguna vez dejamos de ser aprendices?, ¿Se nos olvida que somos aprendices? ¿Cuándo y cómo nos volvemos aprendices?, ¿Podemos elegir ser o no aprendices?

El diccionario nos aporta la siguiente definición: Aprendizaje en el caminose llama aprendiz al que aprende algún arte u oficio. No hace mucho tiempo, los gremios de artesanos u oficiales tenían sus reglas particulares para el aprendizaje y nadie podía ejercer ningún arte ni oficio por sencillo que fuera, sin haber estado de aprendiz con un maestro por espacio de seis o siete años y rendir un examen de incorporación al gremio.

En el afán de entrar profundamente al significado de ser un aprendiz, esta nueva definición también me invade de preguntas: ¿La vida podría ser un arte?, cada nueva relación entre seres humanos requiere aprendizaje ¿O no?, ¿Sería eso un arte?, ¿Ser padre es un arte u oficio del cual aprenderemos permanentemente?, ¿Hay un proceso para ingresar al ?gremio de los seres humanos??, ¿Quién rinde el examen y nos califica? ¿Es un arte lograr vivir una buena vida?

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2016-04-22